EL ARCO MINERO DEL ORINOCO

El ARCO MINERO DEL ORINOCO

En Venezuela, la explotación minera no ha tenido un tratamiento científico programado, a excepción de los sistemas y procedimientos utilizados por pocas empresas transnacionales que explotan reservorios de minerales en algunas regiones del país, y algunas que explotaron los principales yacimientos de hierro, oro, bauxita y otros minerales no estratégicos, algunas de las cuales fueron nacionalizadas, mediante los procedimientos de expropiación especial, que siguieron especialmente las nacionalizaciones del hierro y de los hidrocarburos.

 

Hoy, a consecuencia de la crisis económica surgida después de la pérdida del valor del petróleo, se han incrementado planes para el inicio de un plan de explotación de minerales, con la idea de transformar esta actividad en una fuente de ingresos, en sustitución de lo que ha sido hasta ahora la dependencia económica del petróleo. Ante tal circunstancia, recientemente, como medio para obtener recursos económicos que permitan paliar la extravagante miseria a la que fue conducido el país por la errada política económica y financiera proyectada por el equivocado Plan de la Patria, se ha originado un proyecto de explotación minera al sur del rio Orinoco, en lo que fue llamado el “Arco Minero”, que, si no va acompañado de un eficiente programa de control ambiental, pondrá en peligro la mayor fuente de recurso hídrico del país, parte del pulmón amazónico del mundo.

Este grave problema obliga a plantear soluciones urgentes, incluyendo la formulación de estrategias y planes de acción, que contribuyan a estimular y coordinar actividades conservacionistas, las que deben contener, entre otras soluciones, el cambio de los esquemas económicos que desvirtúan los diferentes valores de la biodiversidad. Esta situación se explica en parte por el proceso acelerado de crecimiento y expansión de los sistemas económicos de producción, los cuales reportaron al país numerosos beneficios materiales, pero también daños considerables a los recursos naturales y a la ecología humana, debido básicamente al carácter anárquico que ha asumido el desarrollo de la Venezuela petrolera, frente al ambiente, lo que hoy se agrava con la posible sobrexplotación de los recursos mineros, en el denominado “Arco Minero del Orinoco”. Debe crearse un alerta al país, donde quede claro que este sistema económico es en parte responsable del evidente deterioro ambiental que presenta hoy el país y de la merma de los recursos naturales, que se agudizada cada vez más por la inadecuada distribución territorial de la población y la explotación irracional del medio físico . 7.

AMENAZAS A LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

La diversidad biológica disminuye en la medida en que se transforman los hábitat naturales, muy especialmente, cuando se talan los bosques tropicales. Por otra parte, la desaparición de los hábitats lleva consigo la desaparición de las especies o de una parte de la variación genética dentro de ellas, todo ello como consecuencia de la expansión de las poblaciones humanas y de sus actividades, principalmente. Isabel Hoyos (1990), expresa que la mayoría de las especies, tanto vegetales como animales, se localizan en las regiones tropicales y subtropicales, donde también se encuentran las naciones en vía de desarrollo. En estos países, los deterioros ecológicos se suceden en gran escala y con gran rapidez, impulsados por las necesidades básicas de subsistencia, la ignorancia y la visión del recurso únicamente a corto pla-zo.

Por otra parte, estas regiones padecen de problemas socio-políticos complejos y crisis económicas que estrangulan como la deuda externa, que en conjunto atentan contra la salvaguarda de las áreas naturales, ya que no se dispone de fondos suficien-tes para el manejo racional y la vigilancia adecuada para su conservación. En el caso de Venezuela, los estudios “Romero 1990”, indicaban que para 1985 ya se había perdido el 25% de toda la cobertura vegetal.

Así mismo, se pronosticó que a la tasa de deforestación de ese momento, estimada en 0,4 % anual; haciendo proyecciones respecto al crecimiento poblacional del país, se estimó en 5,5 % anual. También se estimó para el año 2.000 la destrucción en el orden del 50 % y para el 2.015, llegaría al 75 %; y aunque pareciera que no se ha cumplido este pronóstico, el abandono o degradación de los sistemas de protección del medio ambiente en el país, es un indicio de que el fenómeno puede agravarse para el futuro. Esto se explica en parte por el proceso acelerado de crecimiento y expansión de los sistemas económicos de producción, los cuales reportaron al país numerosos beneficios materiales, pero también daños considerables a los recursos naturales y a la ecología humana, debido básicamente al carácter anárquico que ha asumido el desarrollo de la Venezuela petrolera, frente al ambiente, lo que hoy se agrava con la posible sobrexplotación de los recursos mineros, en el denominado “Arco Minero del Orinoco”. Este proceso es, en parte, responsable del evidente deterioro ambiental que presenta hoy el país y de la merma de los recursos naturales, agudizada cada vez más por la inadecuada distribución territorial de la población y la explotación irracional del medio físico.

Este grave problema lleva a plantear soluciones urgentes, incluyendo la formulación de estrategias y planes de acción, que contribuyan a estimular y coordinar actividades conservacionistas, las que deben contener, entre otras soluciones, el cambio de los esquemas económicos que desvirtúan los diferentes valores de la biodiversidad.

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