EL DERECHO AGRARIO

1. EL DERECHO AGRARIO - ORIGEN Y MOTIVACIÓN

Hemos visto como el homo sapiens en su constante elaboración cultural, se rela-ciona cada vez más con los fenómenos naturales para controlarlos, evitarlos, y en muchos casos producirlos a semejanza de la propia naturaleza. Nacen así la agricul-tura y la ganadería para generalizar, con todas las formas que asumen los rasgos culturales que el hombre ha elaborado aplicando los fenómenos naturales, para cultivar todos los seres vivos de la naturaleza que le son necesarios para su manu-tención y desarrollo. Desde los tiempos más remotos, el hombre ha venido apropiándose de la tierra, con la idea fundamental de garantizarse la existencia de sus recursos. Es así, que cuando aparece el derecho que permite la propiedad privada del suelo y del subsuelo el hombre logra el máximo de ventajas en la explotación de la tierra, excaván-dola para la obtención de los minerales y la siembra, construyendo en su superficie y criando y pastoreando sus animales. En la legislación venezolana, como funda-mento del derecho de esta propiedad, encontramos en el Código Civil los Artículos 549º, 552º y 554º, que establecen la propiedad complementada del suelo y del subsuelo, la propiedad de los frutos naturales y los civiles por el derecho de acce-sión del propietario, y la capacidad para hacer en el suelo de su propiedad, o debajo de él, toda construcción, siembra, plantación o excavación y sacar por medio de ellas todos los productos posibles, salvo las excepciones establecidas en las servi-dumbres prediales y lo que dispongan las leyes especiales y los reglamentos de policía.

2. CONCEPTO, DEFINICIONES Y DENOMINACIONES DEL DERECHO AGRARIO

Concepto del Derecho Agrario

Con el devenir, al hacerse compleja la delimitación de la propiedad de la tierra y del espacio, como consecuencia del crecimiento poblacional; y por la terrofilia fun-damentada en el poder económico y en el poder político; el hombre presiona al Estado para que mediante su imperio, limite la propiedad, en atención a la necesidad social y al logro de una equitativa distribución de la tierra para el beneficio colectivo. Aparece entonces el Derecho Agrario, que de una manera general, podemos considerar como la “rama especial del Derecho Positivo, que reúne y ordena las principales normas reguladoras de los sistemas de propiedad, tenencia y explota-ción de la tierra, así como de otros sistemas complementarios y coadyuvantes en el fortalecimiento de la estructura agraria, para que ésta se transforme en ente del desarrollo, convirtiéndose, además, en base fundamental de la estabilidad económica, del bienestar progresivo; y garantía de la libertad y dignidad del hombre que ejerce su actividad sobre la tierra, con cuyo desarrollo estará también coadyuvando al progreso de la Comunidad y del Estado”. Definiciones del Derecho Agrario Son muchas las definiciones, con las cuales se quiere explicar el Derecho Agrario. En sí, tendremos que ubicarlo siempre dentro de una consideración que abarque al bien protegido: el agro, el campo, o el medio rural, que nosotros connotaríamos con todos los elementos del ecosistema en forma natural, cuando en éste inciden las acciones del hombre por la producción y la vida en comunidad agropecuaria; y al propio hombre, beneficiario en última ratio del mismo derecho. Una definición interesante y analítica, conduce el concepto hacia el aprovechamiento y hacia la conservación de los recursos naturales, cuando de tal acción se generan vínculos de apropiación de estos recursos existentes en un ámbito físico o superficie del suelo, el cual conocemos o denominamos fundo rústico, en clara diferenciación del ámbito social o urbano. Vínculos que, determinan u obligan a determinar, una estructura jurídica que denominamos agraria. Aparece entonces una definición aceptable del Derecho Agrario, que lo considera como “aquel que concierne a la tierra, al ecosistema vital, a la propiedad rural, a los fundos rústicos, y a los campesinos y demás productores agrarios”. Deducimos de esta definición, que el Derecho Agrario se refiere al campo . En este sentido, Alberto Ballarín Marcial , expresa que, “... por un rigor científico debemos utilizar una terminología adecuada para referirnos a la ciencia jurídica que estudia la actividad agraria”. Denominaciones del Derecho Agrario Han sido numerosas las denominaciones dadas al Derecho Agrario: “Derecho Fundiario” , “Derecho Territorial”, “Legislación Agrícola”, “Legislación Rural”, etc. Muchas de estas denominaciones han sido rechazadas por autores de la materia. Otros autores, dentro de una corriente de estudios jurídicos agrarios, que conside-ran la influencia, muchas veces, decisiva de la Economía o de lo económico en el Derecho Agrario, utilizan la denominación: “Derecho de la Economía Agraria”, y conceptúan a dicho Derecho como formando parte de un Derecho más general, el “Derecho Económico”. En este sentido, Oswaldo Opitz y Silvia Opitz, definen al Dere-cho Agrario como “el conjunto de normas jurídicas concernientes a la economía agraria”; y estiman que “no es posible conocer el Derecho Agrario sin antes saber los fundamentos principales de la economía rural o agrícola, del mismo modo que no se puede saber pintar sin antes saber diseñar”.

3. FUENTES DEL DERECHO AGRARIO

Históricamente el Derecho Agrario en Venezuela se ha fundamentado en ele-mentos jurídicos definidos, cuyo principal actor ha sido el Derecho Constitucional. En este sentido, la Exposición de Motivos de la derogada Constitución de 1961, daba al Derecho Agrario una connotación y un fin eminentemente social, definién-dolo, además, como un derecho con características propias y con un campo autó-nomo de acción. En tal sentido, al referirse a él, expresa: “... es la rama de la Ciencia Jurídica, que establece y regula el derecho del hombre a la propiedad de la tierra, y las obligaciones que para el Estado y el individuo se derivan del mismo”. “Esta nueva rama de la justicia, mira principalmente al hombre como sujeto de derechos fundamentales que se derivan de su propia condición humana... Por eso, el Derecho Agrario, rama del Derecho que ya hoy se define con características pro-pias y con campo autónomo de acción, parte de la idea de que el hombre es suje-to de un derecho innegable a la propiedad de la tierra, por cuanto de ella puede derivar el sustento y la satisfacción de las necesidades propias y de su familia dentro de las condiciones de trabajo que no aniquilen su libertad ni su dignidad”. Por su parte, antecediendo a este enunciado constituyente, el legislador formuló todo un amplio contenido de este Derecho, en la Ley de Reforma Agraria, promul-gada en 1960, la cual vino a recoger muchas de las normativas que antes regulaban este Derecho, como lo fueron: la Ley Forestal de Suelos y Aguas, la Ley de Tierras Baldías y Ejidos, las leyes de Protección a la Fauna Silvestre y la Ley de Pesca, para entonces Ley de Caza y Pesca. Hoy le sirven de fuentes, nuevas leyes, como: la Ley Orgánica del Ambiente, la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio, la Ley Orgánica de la Administración Central, la Ley Orgánica de Tribunales y Procedi-mientos Agrarios , la Ley del Instituto de Crédito Agrícola y Pecuario, la Ley del Fondo de Inversiones Agropecuarias, la Ley de Mercadeo Agrícola, la Ley Sobre Defensa Vegetal y Animal, las leyes de Minas y de Hidrocarburos, la Ley Penal del Ambiente y otras, pertenecientes al Derecho Ecológico. La Constitución de 1999 al referirse a las atribuciones del Estado en la materia, contempla lo siguiente: Artículo 156. Es de la competencia del Poder Público Nacional: 1…, 32. La legisla-ción en materia de derechos, deberes y garantías constitucionales; la civil, mercan-til, penal, penitenciaria, de procedimientos y de derecho internacional privado; la de elecciones; la de expropiación por causa de utilidad pública o social; la de crédi-to público; la de propiedad intelectual, artística e industrial; la del patrimonio cultu-ral y arqueológico; la agraria; la de inmigración y poblamiento; la de pueblos indí-genas y territorios ocupados por ellos; la del trabajo, previsión y seguridad sociales; la de sanidad animal y vegetal; la de notarías y registro público; la de bancos y la de seguros; la de loterías, hipódromos y apuestas en general; la de organización y funcionamiento de los órganos del Poder Público Nacional y demás órganos e ins-tituciones nacionales del Estado; y la relativa a todas las materias de la competencia nacional.

4. AUTONOMÍA Y ESPECIALIDAD DEL DERECHO AGRARIO

Fundamentado en las normas constitucionales y a la orientación que se mantie-ne a nivel universal para proteger y mejorar las condiciones del trabajador del cam-po y las comunidades campesinas, incluyendo en ellas a las aún existentes comuni-dades indígenas, se han configurado las instituciones agrarias con un nuevo para-digma que se ajuste a una nueva realidad jurídica con principios propios, de conte-nido específico, con un especial espíritu, con un particular método de estudio e in-vestigación, para atender a sector personal que especialmente beneficia, o sea, a los campesinos y agricultores. Todas esas características señaladas, dan autonomía al conjunto de normas que rigen en la actualidad nuestra realidad rural y confieren al Derecho Agrario, carácter de especialidad. Además, en materia de interés agrario, muchas veces son los cam-pesinos los más interesados en que dichos asuntos tengan una rápida y justa solución.

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